ENTREVISTA REALIZADA POR MARGRUESA
Buenas Igor, ante todo muchas gracias por dedicarnos este rato. La historia es que queremos dar voz a toda la gente que contribuya a dar forma al mundillo del surf sin que sean siempre los propios surfers, por eso hemos iniciado una serie con loas shapers y los filmakers.
¿Cómo ves tú la faceta del filmer? ¿Está reconocida en su justa medida? ¿Es proporcional el número de horas que invertís grabando y editando con lo que se saca de ello?

Para mí ser filmer supone la oportunidad de expresar todo lo que he vivido a través de un medio que es capaz de llegar a miles de personas. Lo más grande de todo esto es poder transmitir sensaciones que mucha gente no pueden vivir por ellos mismos o que, por otro lado, sueñan con poder vivirlas algún día.

A nivel económico la verdad es que está muy poco reconocida, pero a nivel de persona, el hecho de que venga la gente tan solo a decirte lo mucho que le ha gustado tu trabajo, es reconocimiento suficiente para seguir haciéndolo cada día.

Las horas que un filmer puede pasar trabajando en un proyecto pueden ser muchas dependiendo del trabajo y el acabado que quieres darle. En el mundo del surf requiere un sacrificio extra muchas veces ya que te pasas horas esperando a la gran maniobra o flotando en el agua mientras que llega la mejor ola y justo cuadre el giro en el lugar donde te has colocado.

Si tuviéramos que ponerle un precio a nuestro trabajo sería muy caro debido a todas las horas que pasamos haciéndolo, pero por otro lado, los que estamos metidos en este mundillo lo solemos hacer muchas veces por amor al arte o por las ganas que tenemos de viajar a lugares remotos.

No debería ser así, pero es muy difícil conseguir dinero para los proyectos.

 En tu caso concreto, ¿qué tipo de trabajos sueles llevar a cabo?
¿Es el vídeo de surf una opción viable o tienes que buscarte otras facetas: publicidad, producto, turismo…?

Yo suelo inspirarme en viajes de surf. Hace años, cuando compraba revistas de surf, soñaba con viajar por todo el mundo como lo hacían los fotógrafos de surf. Ahora que estoy viajando por el mundo, filmando películas relacionadas con este deporte, siento que he conseguido uno de los mayores sueños de mi vida. Para sobrevivir, no puedo centrarme solo en el surf. Hay muchos otros trabajos en los que con menor esfuerzo consigues mayor rendimiento salarial. Igual no me inspiran tanto, pero son una de las maneras que tengo de sobrevivir y de seguir produciendo los videos que más me motivan.

 ¿Cómo empezaste en esto? Nos referimos al paso de coger olas a sentir el gusanillo de documentarlo a través del vídeo.

El gusanillo comenzó a partir de la fotografía acuática. No es tan solo fotografía, es también un deporte extremo, dependiendo de los lugares en los que te metes a practicarla.

Lo vi claro en Hawaii, donde comencé a invertir en material fotográfico. A veces, los días más grandes y tubulares no tenía el valor de meterme con la tabla pero sí con la cámara. La adrenalina era increíble y ni siquiera pensaba en las olas que me estaba perdiendo. De ahí fui directamente al video, donde vi que además de transmitir un momento podía transmitir historias y viajes con mayor profundidad.

 ¿Algún trip – proyecto especialmente memorable que haya supuesto un giro en tu carrera?

Memorables… Demasiados. Han sido muchos viajes con muchos surfistas y a lugares inimaginables.

Desde los viajes helados a Islandia a viajar con siete chicas surfistas a Maldivas o viajes espectaculares como los de Panamá o Nias. Todos han sido memorables. Aunque algunos de los que más han marcado más mi carrera pueden ser el de BlackHorse Hawaii (mi primer vídeo) o Lightsurf Iceland (uno de los últimos).

En el caso del primero porque tan solo con 1000 visitas que tuvo, conseguí que medio pueblo (donde vivo) me dijera que les había alucinado el video. Y el segundo porque llegó muy lejos, consiguió muchas visitas y me hizo ganar el premio Action a mejor filmer de videos de acción este año.

 Oye Igor, sabemos que acabas de volver de la India de un viaje…. Especial 😉 ¡Cuéntanos!

Quería volver a viajar de nuevo con dos amigos que conocí en el primer viaje que hice en mi vida hace 12 años. Con ellos empezó todo esto y con ellos quería volver a sentirme mochilero por el mundo una vez más. Haciendo lo que más nos gusta, que es subir montañas y surfear.

Pudimos conectar ambas cosas en un viaje épico por el Himalaya y por islas Indias.

Has estado en el Everest, ¿no? ¿Qué se siente en la montaña? Tiene que haber algo especial que transforme ese sufrimiento y sacrifico en compensación

Hace un mes hicimos una travesía de 16 días, 300 kilómetros de distancia y 3500 metros de desnivel por el Himalaya. Alcanzamos el campo base del Everest así como varios picos de más de 5000 metros de altura y pasos de glaciares. Es mucho sufrimiento el que sientes en altura. Muchas veces pierdes control de tu propio cuerpo y te preguntas por qué estás haciendo eso. Pero, como bien dice Kylian Jornet, es porque solo así nos sentimos realmente vivos.

Creo que cada uno de los momentos que vives allí arriba valen mucho la pena, aunque sea lo último que hagas. Un atardecer a esas alturas, en una cima, con toda la naturaleza mostrándote su poder y sintiendo lo pequeños e insignificantes que somos en este universo, es razón suficiente para hacerlo.

Viajar es la mejor escuela que hay y la manera más directa de conocernos a nosotros mismos.

 De hecho, mucha gente que ama la montaña establece ese paralelismo con el surf: evasión en un medio ajeno y que nos domina. ¿Estás de acuerdo con ello? ¿Hay alguna otra cosa comparable al surf y la montaña?

Estoy de acuerdo. Son medios ajenos en los que aventurarse supone un riesgo y, a la vez, una gran aventura.

Por el camino puedes llegar a pasarlo realmente mal, pero al final, la sensación que te queda, es que has estado viviendo los mejores momentos de tu vida. Hay muchos otros deportes en los que puedes llegar a sentir esa sensación de libertad, pero casi todos suelen ser extremos.

Nadie quiere morir, por eso mucha gente no arriesga. Pero cuando no arriesgas te estás perdiendo sensaciones que son indescriptibles. Creo que hay que combatir el miedo que tenemos, ese miedo que muchas veces no nos deja vivir, ese miedo con el que nos controla esta sociedad, y lanzarse a sentir cosas que te ponen la piel de gallina, cosas que le dan auténtico sentido a tu vida.

 Muchas veces, cuando hacemos un viaje de surf, lo que buscamos es ponernos morados a coger olas sin neopreno y desconectar con la rutina de casa. Generalmente no miramos más allá.
En el caso que nos estás contando, se trata de algo mucho más espiritual y profundo. ¿Qué lecciones te traes de tu viaje? ¿Te ha cambiado la montaña?

El surf te lleva a viajar. El viaje te lleva a aprender y a conocer nuevas cosas. Por el camino puedes convertirte en una nueva persona, una persona que está dispuesta a dejarse llevar por todas las vivencias que le rodean. Ves muchas cosas cuando viajas. Ves gente que vive en condiciones muy malas, ves niños a los que les quedan pocos meses de vida y a los que el dinero podría comprar más meses de vida o incluso regalarles toda una vida nueva, pero que seguramente morirán.

Al ver eso te planteas muchas cosas. Piensas qué es realmente la sociedad que estamos apoyando, cuáles son los valores que nos están transmitiendo… Es posible que un niño al que le queda poca vida sonría mil veces más que una persona que lo tiene todo.

No sé realmente hasta qué punto es bueno plantearse todo esto ni hasta qué punto son buenas o malas todas nuestras acciones. Pero lo que sí sé es que viajar es la mejor escuela que hay y la manera más directa de conocernos a nosotros mismos.

La montaña me ha cambiado, y mucho. Por primera vez me he alejado del océano durante una larga temporada y he podido ver, desde fuera, la obsesión en la que convertimos todas las cosas que nos rodean. El surf es increíble, pero también se puede convertir en una obsesión que no te deja vivir. Hay que aprender donde están los límites de todo para poder disfrutar libremente de lo que más amamos.

 Es curioso cómo hoy en día prima el hecho de llevar una cámara que lo registre todo. Incluso hasta tal punto que parece que no vivimos las cosas, sólo queremos documentarlas.
Tú, que tienes esa doble faceta de experimentar y a la vez grabar, ¿qué opinas al respecto?

Opino que muchas veces sólo tengo ganas de dejar mi cámara de lado y tan solo busco vivir la vida. Va por temporadas. Durante unos meses me inspiro sin cámara y luego vuelvo con nuevas ideas y nuevos proyectos en mente. Dejar una temporada de hacer lo que amas puede suponer toda una inyección de energía positiva y te puede llevar a sentirlo con más intensidad luego cuando vuelves.

Para mí, repetir una misma cosa durante mucho tiempo, me lleva a una rutina que no disfruto. Prefiero estar experimentando cosas nuevas todo el tiempo. Ahora mismo el video me inspira, pero en el futuro quien sabe, igual descubro algo nuevo, algo que jamás pensé que podría descubrir.

 ¿Algún proyecto a corto o medio plazo del que te gustaría avanzar algo?

Estoy empezando a editar un vídeo de canarias que dejé descolgado durante mi último viaje y que seguramente acabaré antes de verano.

El último viaje me ha hecho recapacitar sobre muchas cosas de mi vida y quiero empezar a seguir nuevos caminos. Voy a intentar contar historias más intensas en mis próximos proyectos. Justo ayer, después de un día de lluvia y tormenta por el monte junto a mi amigo Mitxel Produkzioak, pudimos hablar mucho de la vida y de la naturaleza, de lo que amamos, de lo que nos inspira a la hora de grabar video o sacar fotos, y creo que surgió un proyecto que relaciona todo lo que más nos gusta. Puede ser el comienzo de una nueva idea muy sonada.

 Y para terminar, volviendo al surf, ¿qué faceta es la que más te motiva a la hora de dar vida a uno de tus trabajos? 

Sin duda, ahora mismo, los viajes, la naturaleza y los deportes extremos. Creo que la gente que practica deportes extremos, hoy por hoy, son los grandes superhéroes de la sociedad. Son capaces de llevar el cuerpo humano a límites insospechables y eso me alucina. Son capaces de contener el miedo y sacar un valor inhumano.

En el mundo del surf cada vez se están alargando más los límites y no sé hasta qué punto se va a poder llegar. Pero sé que hay mucha gente que arriesga su vida y, para mí, merecen un reconocimiento grande. Y ahí estaré yo, detrás de la cámara, filmándolo todo.

 Bueno Igor, lo dicho, ha sido un auténtico placer. Muchísimas gracias por este buen rato. Si quieres cerrar diciendo algo…

Muchas gracias por esta oportunidad que me dais de poder expresar mis vivencias. Mucho ánimo a todas esas personas que quieren dar un gran paso y no se deciden a hacerlo. Mi consejo es que sigan siempre a su corazón. No hay sueño imposible.